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jueves, 24 de mayo de 2018


5 ENSEÑAZAS DE LA CREACIÓN DE LA MÚSICA DEL HIMNO NACIONAL PARA LA COSTA RICA ACTUAL.

A mediados del año 1852 se creó la música del Himno Nacional de Costa Rica.
Puede alguien pensar que les corresponde a los profesores de música o de historia, analizar este hecho, al tratarse de algo anecdótico en el arte de los sonidos. Sin embargo, podemos meditar algunas enseñanzas al respecto para nuestra actual sociedad.

1.          La vida exige.
¿Quién se imaginaría que la música de nuestro Himno Nacional fue escrita en la cárcel?
Pues sí. El presidente Juan Rafael Mora Porras, exigió al General Manuel María Gutiérrez, director de la Banda militar nacional, crear un himno para el protocolo a la llegada de otras delegaciones de la Gran Bretaña y de los Estados Unidos al país para una misión diplomática. Cuenta la leyenda que el General Gutiérrez se negó en forma rotunda, pues se creía incapaz de tal misión en tan poco tiempo. Entonces fue encerrado en la cárcel, con los recursos que necesitaba: un piano, papel pautado, tinta y pluma… A crear la música de nuestro amado himno, sí o sí.
Enseñanzas: A veces la vida nos obliga a hacer cosas en nuestro trabajo que nosotros pensamos que no estamos preparados para realizarlas. La vida pide esfuerzos que ni la familia, ni la escuela, el colegio o incluso la universidad enseñarán cómo desempeñar. Ningún lugar de internet nos da referencia sobre cómo cumplir muchas misiones que sólo a nosotros nos toca realizar en la vida real, nuestra misión es nuestra misión, punto. No hay nadie que haga nuestro trabajo, si nos toca, nos toca. La vida así es. Con una actitud positiva, aceptemos las dificultades como parte del reto, y a echar nuestro esfuerzo a producir lo mejor de nosotros.

2.          Coraje.
Muchos papeles fueron tirados, destrozados con furia, pues nada resultaba suficiente para cimentar la melodía memorable del himno. Una tarde no era suficiente. Las horas siguen pasando. La noche avanza. El corazón de Gutiérrez arde de pasión al crear. Mañana por la mañana tenía que reunir la Banda y ensayar, y el sueño hay que vencerlo. Ya era el amanecer y ya debía ir terminando las partituras para el ensayo. Armonizar e instrumentar la melodía, a prisa. Reúne la banda y al sonar el Himno por primera vez, la banda ovaciona al compositor.
Enseñanza: Si tenemos dificultades, usémoslas para generar beneficios a nuestro favor.
Si tenemos miedo, nervios, edifiquemos con coraje para impulsar con pasión, con fuerte cariño. Demostremos que somos humanos, que tenemos sangre y nervios. Si es necesario, ni la noche, ni el frío, ni la oscuridad nos detendrán, vamos a cumplir nuestra misión con amor. La ovación, si llega, no es el propósito, mejor no esperarla. Si aparece el aplauso puede ser un resultado, no la meta.


3.          Lo bueno cuesta, requiere trabajo.
Nuestro estimado compositor nacional gastó muchas horas para crear algunas ideas musicales que le gustaran para nuestro himno después de muchos intentos fallidos. Gutiérrez, de hecho, no sabía el formato de un himno nacional y pidió a un amigo que le definiera las características de un himno nacional.
Enseñanzas: Si necesitamos ayuda, preguntemos, busquemos ayuda.
No existe atajo. Ganar la lotería no es la regla de la vida, pues el dinero se acaba tarde o temprano.
En el mundo de hoy, todo lo queremos inmediato, excelente, sin esfuerzo y si es para aprovecharlo comercialmente, queremos que la sociedad nos recompense nuestro poco esfuerzo con buena paga.

Vergüenza da quién, a costa del sufrimiento de los demás recibe o, mejor dicho, roba descaradamente, lo que sea y a quién sea, porque cree que es deber de la sociedad mantenerle sus caprichos egoístas por el simple hecho de existir.

4.          Lo inmaterial, la vida, es nuestro sello.
Unas notas, unos acordes, el tempo, un sentir, un ritmo, ¿qué definió a nuestro compositor la música de nuestro himno nacional? Pues ese “no sé qué” ese arte, ese toque de pensamiento, sustentado en el conocimiento, llevado de lo indescifrable del cantar interno del corazón a lo externo de los demás es quién nos dice en realidad parte de quiénes somos. Eso lo sabía el general Gutiérrez.
Enseñanza: Ese algo, que se llama corazón, piensa, siente, impulsa, sana, ríe, ama, llora. Ese algo que se llama vida, indica el camino hasta la última senda. Ese algo, esperemos, nos indique “Trabajo excelente logrado”. “Felicidades”.

5.          Identidad.  La llegada de las delegaciones de otros países en ese 1852, nos hace pensar la necesidad constante de identificarnos dentro de este mundo como verdaderos costarricenses.
Enseñanzas: Hoy somos muy diferentes a muchos países del área. Nos identifican muchas libertades que han costado sangre y vida a nuestros héroes.  Muchos países desearían tener en su cultura el acervo de pensamiento y herencia material e inmaterial que nos representa en el mundo en la actualidad. Cosas que corregir existen muchas, sin embargo, también debemos valorar y cuidar todo lo que ya tenemos.

A defender nuestra herencia de identidad en este mundo globalizado.

No importa tampoco dónde estemos, ¿eres costarricense? Sí, a mucha honra.

2018 Rodolfo López González. / Educador musical y compositor de Zarcero, Costa Rica.

lunes, 20 de junio de 2016

Otros pensamientos de la música para el día internacional de la música.



21 DE JUNIO: DÍA INTERNACIONAL DE LA MÚSICA. (creada en 1982 por Jack Lang, ministro de cultura de Francia, 1982).

Algunos pensamientos relacionados con la música en esta fiesta.

Las muchedumbres de hoy consumen desmedida música prefabricada. Cada día, esta música contiene más sonidos redundantes, vacíos, artificiales; sin valores éticos, poéticos, armónicos, sin matiz de expresiones, volúmenes, de ritmo, o melódicos. No hay en ella timbres ni coloridos instrumentales; fundidos con volumen para estallar el oído en la actual guerra del sonido; en una barda de publicidad disponible en cualquier medio de comunicación.  Por eso es fácil que nos enamoremos de un archivo digital, no de la música auténtica.

Lástima, hemos sido “domesticados” por la industria audiovisual que deliberadamente desliga la música, de nuestro pensamiento. Es la verdad. Los géneros populares son enlazados repetidamente con otras cosas, pero no con valores universales y artísticos: la salsa a la cama sensual; la balada romántica a la infidelidad y la depresión; la cumbia al “doble sentido impúdico”; la bachata a la lujuria; el reguetón a los órganos reproductores; la música electrónica a las nuevas fiestas y drogas; el rock a la violencia y rebeldía; la música ranchera al alcoholismo, machismo y feminismo; el pop al libertinaje vestido de juventud… pero esto no termina aquí. 

En plena era digital, muchos nos hemos acostumbrado a descargar y reproducir a nuestro antojo “nuestra música digital” en muchos casos, prediseñada para ser “anti-música pro-inconciencia”. Y nos ha creado un egocentrismo musical enfermizo. Nos han adormecido a la sensibilidad y esfuerzo que el músico y compositor de carne y hueso nos ofrecen.
Constantemente debemos callar a muchos, incluso a otros apagar sus aparatos celulares o reproductores, mientras un verdadero intérprete musical trabaja. 

Distraerse o distraer a otros en un ambiente de música viva, es desde todo punto de vista desconsiderado, y falto de cultura. El músico es arte vivo y realidad creadora y cambiante en cada sociedad. Si queremos dejar vivir la música real, brindemos un serio apoyo al músico, dándole un manto de atención y silencio a su arte. Esto es un requisito ineludible.

La música “de fondo” no existe, es en realidad, verdadera música, eje y centro sonoro de cualquier actividad humana.

 

Estamos rodeados de sonidos en la vida cotidiana. Se nos hace tan comunes, que pocos valoramos el milagro de escuchar.

La apreciación de la música requiere nuestro conocimiento y esfuerzo de querer disfrutarla. 

Para poder realmente escuchar, se requiere volver a ser humano, en su concepto más profundo. Pocos cuidamos la capacidad de oír, pues la rompemos con altos volúmenes, y poco desarrollamos también nuestro nivel de escucha. Es necesario humanizar, incluso, nuestro pensamiento ante lo que escuchamos. 

Detengámonos un instante. Limpiemos nuestros oídos como Murray Scheffer sugirió, pero con el silencio, para escuchar nuestro entorno. Busquemos el sonido, el más suave que podamos escuchar. Ampliemos poco a poco nuestro horizonte sonoro. Ahora abramos las puertas de dónde estemos, escuchemos el sonido más lejano posible. Reaprendamos a escuchar. La realidad sonora que nos envuelve es música también.

Si valoramos el sonido, valoraremos la música sea el género que sea.
La música y el musicar, deben ser un derecho humano fundamental durante toda la vida, desde el embarazo hasta el último momento de nuestra existencia.  

Si usted ama la música, aprecie todos los géneros y estilos musicales que le sea posible, con altos criterios de buen gusto y arte, paralelamente a su musicar cotidiano de géneros favoritos. 

Todas las personas, debemos practicar diariamente las destrezas musicales que más disfrutemos. Debemos recrearnos con todo el goce posible, para recibir todos los beneficios biológicos, sociológicos, neurológicos, y psicológicos que la práctica musical genera en cualquiera.
Por cierto… y usted: ¿ya musicó hoy?                  


© Prof. de música Rodolfo López González. 2016. Zarcero, Costa Rica.
Un agradecimiento especial a la proffesora Socorro León por la corrección de estilo.